El nuevo oro: el cobre

La crisis. Todo el mundo culpa a la crisis y, cierto es que no le falta razón. Últimamente estamos sufriendo la crisis desde un lado que no habíamos visto: somos víctimas de robo… ¡de cable de cobre!. En estos días saltaba la noticia en los medios canarios: Imputadas cinco personas tras robar cable de cobre valorado en 43.000 euros en Tacoronte (Tenerife), aunque por desgracia los detenidos son apenas una fracción de cuantos realmente “se dedican” a esto del hurto de riesgo.

Este tipo de robos afecta a muy diversos servicios: alumbrado público, redes de BT, centros emisores de telecomunicaciones (Radio, TV, Tetra, servicios de emergencia, nosotros), con las consiguientes molestias a los usuarios, eso por no hablar de las consecuencias de cortar cables no-de-cobre, como ocurrió hace unas semanas en Gran Canarias: unos individuos cortaron un troncal de fibra óptica (128 pelos) pensando que se trataba de cable de obre. La “broma” afectó principalmente a las comunicaciones de una importante empresa nacional (y que se supone no debo saber), tardando en restablecer el servicio algo más de 12 horas (fusionar 128 fibras no es ninguna tontería).

En lo personal, creo que estos individuos no son conscientes del riesgo que corren, y no hablo sólo de las consecuencias penales, sino del riesgo que corren sus vidas: sólo el año pasado fallecieron 6 personas por robar cable de cobre con tensión.

El caso es que ayer por la mañana nos volvió a tocar: no sabemos exactamente cómo ocurrió, pero cortaron el neutro de la línea de alimentación que nos da servicio en la montaña de Anocheza (Güímar, Tenerife), de tal modo que teníamos una tensión de unos 90V, insuficiente para alimentar nuestros equipos. El grupo de emergencia aguantó funcionando hasta las 19:40 de la noche -se quedó sin gasoil-, momento en el que detectamos el incidente, que afectó a la TDT local, 2 emisoras de FM, el Tetra del Gobierno de Canarias, comunicaciones de la policía local, un enlace troncal de Vodafone y por supuesto a nosotros. En ese momento ya no había marcha atrás: nos desplazamos hasta la zona, con la intención de resolver la situación y reestablecer el servicio a nuestros clientes (el resto de operadores NOS DEBEN un favor).

Puesto que esto se ha vuelto algo tristemente habitual, ejecutaremos una serie de medidas que hemos tomado a raíz de los incidentes:

· A lo largo de las próximas semanas, instalaremos cámaras de vigilancia en los centros donde nos encontremos.
· Ampliaremos la capacidad de nuestros sistemas de baterías
· En centros donde contamos con grupo comunitario, instalaremos igualmente baterías y multiplicar así la autonomía.

Mientras tanto, sólo nos queda exigir mano dura contra el robo de cobre, porque esta situación es francamente incómoda y hasta puede ser peligrosa ¿os imagináis que una ambulancia no llegue a tiempo por FALTA DE SUMINISTRO ELÉCTRICO? yo tampoco puedo concebir algo así.

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